Crítica de cine: La noche más oscura (Zero Dark Thirty) de Kathryn Bigelow


★★★★
Bigelow vuelve a mostrarnos sus dotes de dirección
La noche más oscura (Zero Dark Thirty)
Crítica de Estanis Bañuelos> 
Como cine comercial estadounidense que es La noche más oscura (Zero Dark Thirty), no es una película que denuncie, aunque a veces parezca intentarlo, los malos usos que se han llevado a cabo contra el terrorismo de Al Qaeda. Sin embargo, como país ejemplar de la libertad de expresión, su directora Kathryn Bigelow sí es capaz de mostrarnos una crónica que observa desde la rigurosidad y sin sentimentalismo, la etapa en que la CIA buscó a Osama Bin Laden. De esta forma, la directora lleva a las manos del espectador el juicio moral.

La noche más oscura (Zero Dark Thirty)
Con una excelente concepción narrativa y un sólido tratamiento del género de acción, La noche más oscura (Zero Dark Thirty), juega una posición ideológica ambigua, ya que mediante algunas escenas pone en cuestión a ambas posturas. La mirada de Bigelow, respecto al castigo infligido por sus compatriotas, es aséptica y bien trasladada en la constitución de su protagonista, Maya, una joven agente de la CIA interpretada de forma fantástica por Jessica Chastain. Maya pues, es el reflejo del trabajo que llevaron a cabo muchas personas en la búsqueda de Bin Laden. Por ello, la película encuentra en Maya el motor del guión y la clave ideológica, ya que representa el objetivo: atrapar al líder de Al Qaeda. La noche más oscura (Zero Dark Thirty) está grabada siguiendo los mismos pasos que la interpretación de Jessica Chastain, con un posicionamiento frío y distante de la cámara, pero cargado de intenciones. A modo documental y con un guión elaborado de informaciones de primera mano escrito por Mark Boal, Bigelow nos traslada de forma muy realista a lo que pasó durante los años de la investigación.

Jessica Chastain en Zero Dark Thirty
Como no podía ser de otra forma, la película culmina con el asalto a la casa donde se esconde Bin Laden. La secuencia y parte del film que le resultó más difícil, según ha contado su directora, se resuelve de una forma muy interesante. Siguiendo todos los pasos de la captura, traslada al espectador, como si éste estuviera jugando a la videoconsola, toda la tensión y asfixia que puede tener una operación como esa. Sin embargo, a diferencia de los finales típicos de Hollywood, la película no se acaba ahí. Bigelow cierra el film de una forma prodigiosa, ciñéndose a mostrar, por fin y con un primer plano, el interior de su protagonista Maya. Un interior que evoca que en la vida, después de conseguir lo que persigues, te preguntas: y ahora ¿qué?.

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